Economía Verde

Una verdadera economía verde impulsaría el bienestar humano y la igualdad social, sin poner sobre el planeta más presión del que éste es capaz de soportar.

En esta línea, el GND reclama una mayor regulación financiera y una redefinición de los objetivos de las políticas macroeconómicas que deben centrarse mucho más en la mejora de la calidad de vida y la reducción de nuestra huella de carbono. El GND pide por tanto, poner fin a las prácticas que benefician a banqueros y “traders” pero dañan a la economía real y a las personas. También solicita una lucha más fuerte contra el fraude y la evasión fiscal, al igual que el fin de los paraísos fiscales.

Por otra parte, el gasto público y las políticas fiscales tienen una enorme influencia tanto en la economía como en la percepción que las personas tienen del bienestar. Estas afectan directamente a la actividad económica pública y privada y así de importante es, en consecuencia, su relevancia en el GND.

Se aboga por tanto, por unas políticas fiscales ambiciosas y de amplio alcance cuyo objetivo primordial sea la mejora de los servicios públicos y estén dirigidas, en general,  a recompensar las prácticas sostenibles por un lado, y a penalizar, desde un punto de vista fiscal, las actividades comerciales y los estilos de vida insostenibles por otro.

  

Así, el Green New Deal demanda, entre otras cosas:

  • una regulación financiera más potente, incluyendo un impuesto a las transacciones financieras y una tasa bancaria;
  • la utilización generalizada de una fiscalidad medioambiental en consonancia con el principio de "quien contamina paga ", incluyendo un impuesto al carbono (CO2);
  • una verdadera tributación progresiva que disminuya la presión fiscal sobre los trabajadores;
  • incentivos fiscales para iniciativas "verdes";
  • el desarrollo y utilización de nuevos indicadores que vayan más allá del PIB;
  • una mejor supervisión y regulación de los flujos de capital dentro de un marco multilateral a nivel europeo.